Delirio
"Es el Ășnico jugador que me hace sentir nostĂĄlgico de
una Ă©poca que nunca vivĂ". Un amigo italiano -no es de NĂĄpoles- me
escribió esto poco tiempo después de conocerse la noticia del fallecimiento de
Maradona. Su frase me gustĂł porque yo pienso y siento lo mismo, probablemente,
desde hace bastante tiempo. Y no significa que el resto de jugadores de épocas
pasadas no hayan despertado mi interés. Al contrario. Me considero un curioso y
romĂĄntico del fĂștbol retro. Pero, sin saber realmente por quĂ©, el caso de Maradona
es distinto.
Recuerdo, muy de pequeño, preguntarle a mi padre cuĂĄl habĂa
sido el mejor gol que Ă©l habĂa visto en el fĂștbol hasta el momento. Me lo dijo
y me lo enseñó. Era el segundo gol de Maradona a Inglaterra en los cuartos de
final del Mundial de MĂ©xico 86´. Yo, por supuesto, flipĂ©. No sĂ© si vino de ahĂ
o de saber también que Maradona era para él -y para mucha gente- el mejor
jugador que habĂa visto, pero desde entonces fui tirando de archivo y fui
dĂĄndome cuenta de que aquel zurdo retaco desprendĂa ese aura celestial que
hasta nosotros, los que no le pudimos ver, podĂamos llegar a palpar.
A lo mejor me confundo pero creo que el de Maradona es un
fĂștbol que nunca entenderĂĄ de Ă©pocas, porque es el fĂștbol de la calle
trasladado al cĂ©sped. Como dirĂa Valdano, el arte barrial llevado a los
estadios. Otra cosa es que ese tipo de jugador se vea cada vez menos. En su
Ășltimo artĂculo, Santiago Segurola hablaba de la relaciĂłn Diego-pelota haciendo
alusiĂłn a algo que muchos de los que hemos practicado este deporte creo que
hemos sentido -y seguimos sintiendo- en algĂșn momento: "En sus momentos
mĂĄs amargos, le bastaba una pelota para irradiar una alegrĂa juvenil. Cada vez
que eso ocurriĂł, y ocurriĂł casi hasta el final de su vida, regresaba el pelusa
de Villa Fiorito, regresaba la calle, los amigos y la inocencia, al
placer".
La figura de Maradona trasciende a la locura y el delirio por
su manera de llevar el fĂștbol de la calle a los terrenos de juego, pero tambiĂ©n
por su fuerte vĂnculo con la clase baja. Su condiciĂłn de mito proviene de la
excelencia futbolĂstica fusionada con una personalidad que encarna las
cualidades que al pueblo le gusta atribuirse. El carisma, el liderazgo, los
errores cometidos y la honesta aceptaciĂłn de los mismos.
Estos dĂas y, parafraseando de nuevo a Jorge Valdano, la
pelota, el juguete mĂĄs comunitario que existe, se sentirĂĄ mĂĄs sola y llorarĂĄ
desconsolada a su dueño, porque todos los que amamos el fĂștbol autĂ©ntico,
lloramos con ella a Maradona. Yo, mientras tanto, seguiré con la imagen que ya
desde hace tiempo refleja mi fondo de pantalla en el mĂłvil, la misma que
encabeza este artĂculo y que me hace sentir nostĂĄlgico de una Ă©poca que nunca
vivĂ.

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