Criterio
Durante alguna de sus conferencias, dijo Steve Jobs que la creatividad simplemente consiste en conectar cosas. Argumentaba el creador de Apple que las personas creativas lo son por su capacidad de conectar las experiencias vividas dándoles una forma nueva, un enfoque distinto. Desconocemos si Stephen McMennamy -autor de la imagen que ilustra este artículo- se inspiró en esta definición para desarrollar su trabajo. Sí podemos afirmar, en cambio, que la yuxtaposición natural del creador digital escocés no se aleja de la teoría aportada por el genio de San Francisco.
La actual época pandémica plantea desde hace meses un escenario
insólito para cualquier generación y desafiante para representantes y
representados de la sociedad. Frente a este contexto, apostar por la
innovación, promover la creatividad y adaptarse a los tiempos fueron –y
son-
los deberes de una ciudadanía que, generalmente, ha dado muestras de
cumplir con las obligaciones impuestas por la pandemia. Por una parte a
través de la aportación anónima e ingeniosa en forma de contenidos
virales para el ocio y entretenimiento, y por otra con el lanzamiento al
mercado de nuevos productos y formas de negocio totalmente
innovadoras.
Paralelamente al desarrollo de nuevas habilidades -innovación, creatividad, reinvención- el impacto de la crisis económica y sanitaria visibilizó un tema que en poco tiempo transitó de lo banal a lo significativo y se extrapoló del círculo íntimo al hemiciclo. El concepto de salud mental comenzaba a estar cada vez más presente en el discurso político y en los medios de comunicación. El dispendio de ansiolíticos en favor de una atención primaria pública en materia de salud mental generó puntos de inflexión y en consecuencia poder ahondar en una realidad ya más visibilizada.
Desde un prisma psicológico
Su fluidez comunicativa y su voluntad de cambio destacan en torno a una
conversación útil y productiva. Más que una conversación, Alfredo Muñoz,
doctor en psicología y profesor honorífico en la Universidad Complutense
de Madrid, transforma la charla en un monólogo donde él habla y razona y
yo escucho y atiendo. Al que acudo como entrevistador y salgo como alumno.
Una pequeña master class sobre la figura de la creatividad en la
sociedad.
¿Son las épocas de crisis un espacio potencial para la creatividad?
Coincide Muñoz en que todo período de crisis es propicio para la
creatividad. Discrepa, sin embargo, de la concepción general que se
tiene de que se trate de un valor respaldado, al menos en España. “A la
hora de la verdad la creatividad no aparece porque ni se fomenta ni se
apoya”. Por un lado nos encontramos con el problema del liderazgo: “no
estamos liderados por las mejores mentes”. Por otro, la pasividad de
muchas empresas: “Las empresas presumen de fomentar la creatividad pero
en cuanto se tiene una idea original que llega a la directiva, lo
primero que se hace es echarla por tierra”, sostiene un Alfredo Muñoz
crítico pero comprometido con el tema: “Mi cuestión principal es cómo
podemos instaurar una sociedad creativa en la cual la gente piense en
términos creativos, es decir, generar una cultura creativa dentro de una
sociedad creativa”.
En este objetivo incide reiteradamente el doctor, que insiste en la
importancia de contar con mentes abiertas, de generar una mentalidad de
cambio, y de introducir la cultura creativa en la rutina y convivencia de
la gente. Son estas claves las que, para él, nos pueden ayudar a crecer
como personas, como trabajadores, y como sociedad.
Creatividad como concepto
No es extraño pensar en creatividad como una simple forma de evasión a la
realidad que la pandemia -u otras situaciones-
nos hace enfrentarnos, sin embargo, originalidad y utilidad son las dos
características que Muñoz observa como importantes a la hora de definir el
término. Precisamente a la última, la utilidad, se encuentra ligado el
elemento sobre el que el profesor profundiza en la conversación, pero
también en su asignatura “creatividad aplicada a la resolución de
problemas”. “La creatividad genera infinitas perspectivas en relación con
los problemas”. “Una persona creativa siempre intuye que puede haber una
respuesta a los problemas. Sabe que no tiene esa solución, pero también
sabe que ella, junto con otras personas, la quieren encontrar”, afirma.
“La creatividad es contraria al derrotismo”, añade.
Junto al de creatividad, los conceptos de humanización y motivación son
sobre los que Muñoz, voz autorizada en la materia, más incide para
reflexionar sobre lo que para él es un elemento de vital importancia en
el ámbito empresarial, especialmente en los tiempos que corren. La
humanización de la empresa, expone, “consiste en saber cómo se puede
compaginar la productividad, que es el interés de la empresa, con la
satisfacción, que es el interés de los trabajadores”. Dentro de
ese reto emerge el tercer concepto destacado por el profesor y doctor,
un elemento fundamental y que recibe el nombre de motivación intrínseca.
¿Qué es? “Básicamente es disfrutar trabajando, pero no hay que
confundirlo con disfrutar en el trabajo, ya que son dos cosas
distintas”, resalta.
El concepto de creatividad se presenta como una pieza fundamental en la
sociedad, donde acentúa su valor en períodos de crisis y genera y
refuerza soluciones en relación a los problemas derivados de esta, como
pueden ser los trastornos de salud mental . ¿Por qué no se fomenta
más? Muñoz encuentra una causa en el hecho de que no existe una plataforma
donde puedan recogerse las ideas e iniciativas de la gente. "La creación
de una plataforma ayudaría a ello, una especie de buzón de
sugerencias universal que esté gestionado por profesionales, pero
donde toda la gente pueda ir aportando ideas de todo tipo”. Frente a
la ausencia de este instrumento sostiene el doctor que la consecuencia es
el abultado número de barreras que emprendedores y personas con voluntad
por innovar encuentran tanto a nivel personal y emocional como a nivel
social. Esto sumado –señala-
a los intereses que siempre hay de por medio en instituciones y empresas.
Por su parte, las secuelas derivadas de la actual crisis, cuenta Muñoz,
no están exentas de seguir premiando un valor imprescindible como es el
esfuerzo. Entre las repercusiones negativas generadas por la pandemia,
como la pasividad y la dependencia, fomentar, defender y valorar el
esfuerzo continúa siendo un tema pendiente de una asignatura compleja.
“Las personas que se encuentran desempleadas, por ejemplo, no
pueden esperar a que los expertos den soluciones,
tienen que aprender que nada importante se consigue sin esfuerzo”.
Porque -argumenta- una sociedad que no lo premia, es una sociedad decadente que lo será
cada vez más. “La cultura del esfuerzo es un elemento capital a la
hora de trabajar por una cultura creativa”.

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